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Hay existencias
Hay varios tipos de llantos pero uno de los más gratuitos es llorar cuando cortas una cebolla. Esto se produce por una sustancia conocida como alicina o anilasa ( que contiene un gas llamado sulfóxido de tiopropanal o propanotial), que genera esta reacción alérgica en nuestros ojos estimulando las glándulas lagrimales de los ojos.
El truco mas efectivo para evitarlo o disminuirlo notablemente es doble: que la cebolla esté bien fría y utilizar un cuchillo cebollero de buen tamaño y bien afilado, ya que los cuchillos grandes consiguen penetrar en las distintas capas de la cebolla sin machacar su pulpa y en consecuencia, liberan menos gas. Desecha cualquier otro tipo de artilugio, postura o advocación. No funcionan.
La cebolla fue una de las primeras plantas que se cultivaron para su consumo, su origen está fijado en Asia, pero como casi siempre, fueron los griegos y los romanos los que han tenido casi toda la culpa de que se extendiera su consumo por Europa. Más tarde, a partir de la colonización de América, la cebolla comenzó su desarrollo como cultivo en dicho continente.
Se las puede clasificar de muchas formas: según la época de cultivo, en tempranas o tardías, según el color, en blancas, amarillas y rojas o moradas, y según las aplicaciones culinarias que se les dé: para ensaladas, para encurtir, para cocina, etc. Por su procedencia podemos encontrar diferentes variedades, como por ejemplo: Babosa, Blanca dulce, Fuentes de Ebro, Morada, Francesa o Echalote, tierna o cebolletas, etc..
Para guisar se utiliza habitualmente la cebolla amarilla (Allium Cepa): es la cebolla más común, suave y bastante dulce cuando se cocina, tamaño mediano o grande, su carne tiene una tonalidad amarillenta y su piel recuerda al papel, en tonos dorados. Perfecta para estofados, sofritos o guisos.